lunes, 6 de marzo de 2017

Esperando a Comín

La conselleria de Salut y el Govern de la Generalitat tienen una deuda pendiente con los catalanes. Los compromisos de reducir las listas de espera en un 10% y el tiempo para diagnósticos en un 50% están muy lejos de cumplirse. Tan lejos que en las últimas semanas estamos asistiendo a un reguero de noticias que certifican el pésimo estado en el que se encuentra la sanidad catalana.

Saturno devorando a un hijo.


Las cifras hablan por sí mismas. A fecha de diciembre de 2016, un total de 164.828 catalanes esperaban para ser operados a través del sistema catalán de salud. Representa un incremento del 5% con respecto a 2015, o lo que es lo mismo, los datos están empeorando todavía más con Comín al mando.

El propio número 2 del conseller, David Elvira, ha tenido el detalle de reconocer que "no es una satisfacción incrementar las listas de espera". No obstante y siguiendo el estilo Comín de justificar a través de "factores externos" los errores propios del departamento de Sanitat, Elvira se ha justificado alegando que se está trabajando con presupuestos prorrogados desde el 2015.

El Conseller de Salut, Antoni Comín.

Pero las cifras son claras y ha llegado el momento de que el conseller Comín haga balance de su gestión y, en consecuencia, de paso a un gestor de prestigio. Y es que la sanidad catalana no puede seguir instalada en el caos. Ni tiene sentido que los catalanes sigamos pagando al consejero de Salud que más cobra de España (109.663€ anuales) cuando, por ejemplo, la ministra Dolors Monserrat gana poco más de la mitad (69.671€).


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