Muchas son las
voces que, desde hace tiempo, llevaban denunciando el uso irregular de la
Conselleria de Salut por parte de Toni Comín. Casandra vio a la final cumplida
su profecía. El pasado viernes 23 de
marzo, el juez Llarena decidió procesar al ex Conseller de Sanitat por rebelión
y malversación. Entre otros hechos, se
le acusa de utilizar la Consejería de salud para controlar locales con el fin
de organizar el referéndum así como utilizar el presupuesto destinado a salud
para soportar parte de los costes de la consulta del uno de octubre.
Mientras todos
seguimos pendientes de la Euroorden que pesa sobre Comín y de si decide
renunciar o no a su acta de diputado para seguir protegiendo sus intereses
personales, Metges de Catalunya, el sindicato médico mayoritario en
Cataluña ha mostrado su preocupación por la Sanidad Catalana a través de su secretario general Josep María Puig. “La
parálisis de Cataluña tendrá consecuencias de cara al futuro para el sistema
sanitario” afirmaba Puig.
Desde su
nombramiento en octubre de 2017 Toni Comín destacó por ser uno de los
defensores más acérrimos de la independencia de Catalunya, hecho que monopolizaba
su agenda laboral y causaba un empeoramiento del Departamento de Salud por su
falta de gestión. Su designación siempre llamó la atención ya que Comín no
contaba con ningún cargo en su currículum relacionado con sanidad. El ex
Conseller se licenció en Filosofía y Ciencias Políticas por la UAB y tras su
paso de siete años por el PSC, cambió a ERC para presentarse en la coalición
Junts pel Sí. ¿Tuvo en algún momento interés en defender la sanidad catalana o
solo intentaba politizar la Conselleria de Salut?
