Que a Toni Comín siempre le ha importado
poco la Sanidad Catalana, tanto cuando estaba al frente de la Conselleria de
Salud como durante sus vacaciones pagadas en Bélgica, es un secreto a voces. Lo
que ha cambiado hoy es que al menos en los períodos mencionados, aún era útil y
seguía las directrices marcadas por los líderes de ERC.
Con el levantamiento de las medidas
cautelares del tribunal de Bélgica, el ex Conseller de Salud ha recuperado su libertad de moverse por el territorio
europeo y con ello, la delegación de voto no tendría sentido ya que Comín
podría asistir a los plenos de manera presencial.
Hoy se ha dado a conocer a los medios que
Toni Comín ha renunciado a delegar el voto a Sergi Sabrià, pero sigue con su
escaño. Este deja a JxCat y Esquerra Republicana de Catalunya en una situación
muy complicada ya que el bloque pierde la mayoría simple de 66 diputados. Si
Comín no puede votar, solo suman 65 parlamentarios y vuelven a depender de la
CUP para poder imponerse frente a otras formaciones.
Toni Comín fue el único representante de
Esquerra Republicana preso o huido que aceptó formar parte del gobierno actual,
ignorando las directrices marcadas por Oriol Junqueras, quien considera que
ahora lo que toca es gobernar.
La renuncia al voto delegado de Comín
muestra una vez más que el ex conseller no se mueve por su interés en la
Sanidad Catalana o por fidelidad a su partido, sino por puro interés personal.
El chupóptero Comín sigue manteniendo escaño y un sueldo de 109.663 euros
brutos anuales a pesar de todo y de todos.

