viernes, 28 de abril de 2017

El desprecio de Comín por la Sanidad

El deterioro que ha vivido la sanidad catalana desde que Toni Comín ocupó el cargo ha sido vertiginoso. Un breve repaso: las listas de espera están descontroladas, los trabajadores están al límite, se ha tenido que repetir el concurso de terapias respitatorias por defectos de forma, los conductores de ambulancias amenazan con ir a huelga...

La situación no solo ha ido a peor, el conseller Comín también ha logrado unir al sector sanitario... en su contra. De forma altiva y muchas veces falta de sensibilidad, el político ha atacado recurrentemente a gremios básicos y fundamentales del sector. Por ejemplo, atribuyó a las enfermeras el hacinamiento de pacientes en los pasillos. También ignoró de forma manifiesta los problemas de los estudiantes de medicina. Incluso ha llegado ignorar a los enfermos de Parkinson...

El conseller de Salut, Toni Comín.


Comín no sólo es el primer conseller desde la restauración de la democracia que no es médico o viene del sector médico, el problema es que todavía no ha entendido al sector para el que trabaja. La sanidad es, principalmente, un sistema que depende de la eficiencia del equipo humano que lo compone. Comín cree que puede cambiar las cosas a base de titulares, y aunque la realidad no para de quitarle la razón, sigue en su empeño.

¿Lo último? La Atención Primaria, que ya publicó un manifiesto alertando sobre la situación de la sanidad, se ha rebelado y ha exigido a Comín controlar la gestión de las listas de espera. Tras las denuncias de un posible fraude en las listas de espera y ante la pasividad de nuestro conseller, han decidido tomar cartas en el asunto. También han reclamado poner fin a la "precariedad laboral, que afecta tanto a profesionales como pacientes".

lunes, 24 de abril de 2017

Inquietud entre los trabajadores del HGC

Vuelve la historia interminable. Volvemos a tener al conseller de Salut, Toni Comín, al acecho del Hospital General de Catalunya. Todo empezó a finales de 2016, cuando Comín sorprendió al mundo sanitario al anunciar a bombo y platillo la adquisición del HGC. Sin embargo, el grupo propietario del centro negó las negociaciones y el tema pareció caer en el olvido. Hasta ahora.


Hace tan sólo unos días, volvió a saltar la sorpresa: El Periódico de Catalunya publicaba que tanto la empresa como la Generalitat están buscando un acuerdo para formalizar la compra-venta del centro. Según la noticia, "ahora las cosas han cambiado, y parece haber consenso. Según apuntó ayer mismo Comín en el Parlament, las negociaciones se han mantenido desde el ámbito de la discreción, y actualmente se están abordando aspectos técnicos".

¿Fin de la historia? Pues no, parece que estamos ante una reedición del esperpento vivido hace unos meses, aunque con algunas diferencias. Esta vez sí existen conversaciones con la conselleria de Salut, aunque el grupo Quirón ha matizado hoy mismo que las negociaciones se circunscriben a la venta del edificio, en ningún caso se ha hablado de la gestión. 


Así las cosas, sólo nos queda denunciar que la confusión generada, los mensajes contradictorio y las prisas de Comín están provocando un nuevo ataque de nervios entre los más de 1.000 trabajadores del Hospital. Y no es para menos. El conseller siempre ha asegurado que pasarán a formar parte del sistema catalán de salud sin mayores complicaciones. Pero la realidad es más tozuda: no es tan sencillo que centenares de trabajadores de una empresa privada pasen a ser funcionarios. ¿Cómo conseguirán sus plazas de funcionario? ¿Se aplicarán los mismos criterios que a cualquier candidato? ¿Y los trabajadores temporales que hayan ido encadenando contratos temporales? Todavía quedan demasiadas preguntas por responder.

miércoles, 12 de abril de 2017

¿Fraude en las listas de espera?

De ser cierto, probablemente se convertiría en el mayor escándalo sanitario de nuestra historia reciente. Y la alarma la ha dado el sindicato de Metges de Catalunya, que no son "cualquier cosa". El secretario general del mismo, Josep Maria Puig, ha explicado a Redacción Médica que la problemática de las listas de espera reside en el tiempo que se tarda en hacer las "pruebas diagnósticas".

Josep Maria Puig y Antoni Comín. 

En este sentido, ha explicado que existen "rumores de que hay pre-listas de espera" que retrasarían la prueba diagnóstica de algunos pacientes meses después de recibir la asignación oficial. Si esto fuese cierto, se conseguiría que unos pacientes fuesen atentidos con mayor brevedad que otros, pese a que estos últimos deberían tener prioridad.

"Hay compañeros que explican que no todos los que deberían estar en la lista, están en ella", ha añadido Puig. Insistimos: de confirmarse estos rumores, supondría un grave desprestigio para nuestro sistema de salud y de la clase política que lo dirige. A pesar de que el conseller de Salut de Catalunya, Antoni Comín, todavía no se ha pronunciado sobre este asunto, esperamos que las aclaraciones lleguen lo antes posible.

martes, 4 de abril de 2017

Pacientes desesperados, listas sin esperanza

 Detrás de las cifras, de los procedimientos burocráticos, informes, presupuestos, valoraciones y otras palabras huecas que llenan la boca de nuestros políticos... no debemos olvidar qué son las listas de espera. Mucho más que tres palabras o que un "problema crónico" del sistema sanitario, muchas veces representan la línea que separa la vida de la muerte. O la dignidad de la desdicha. 



Muchos profesionales del sistema sanitario se han visto conmovidos por la situación de una compañera. Concretamente de una enfermera del Hospital de Bellvitge, que a través de una carta enviada a los medios de comunicación -con poca repercusión mediática- ha denunciado la calamitosa situación que vive la sanidad pública catalana. La denunciante padece una tipo de hernia intestinal que provoca fuertes dolores e incapacidad total de mantener relaciones, deporte, etc.

A sus 32 años, le han comunicado que tiene 5 años de espera por delante. "Así no vivimos", explica la afectada en la misiva. Esta situación obviamente no es exclusiva de esta enfermera y son miles, ¿cientos de miles?, las personas que sufren una situación parecida.



¿De verdad, conseller?