El conseller catalán de Salut de Catalunya, Antoni Comín, es un claro ejemplo de político que ha conseguido mantenerse en el candelero a lo largo de los últimos 15 años aunque haya sido a costa de violar sus propios principios. Nos explicamos: ¿sabían que antes de pertenecer a la galaxia de ERC liderada por Oriol Junqueras, fue uno de los hombres fuertes del expresident José Montilla? ¿Y sabían que antes de eso, fue uno de los hombres fuertes de Maragall? Comín puede con todo... y con todos.
Así las cosas, el conseller ha vuelto a demostrar en los últimos días que no está a la altura del cargo que ostenta. La reacción del político ante los atentados sufridos en la capital catalana ha sido, sencillamente, esperpéntica. No ha dudado en colgarse medallas que no le corresponden... y ha minimizado el papel de los profesionales sanitarios. No es la primera vez que lo hace. Conductores de ambulancias, enfermeras o estudiantes ya han sufrido los aires de superioridad de Comín.
En la misma línea, Comín está aprovechando su cargo político para hacer campaña a favor de la independencia de Catalunya. Como explican desde Catalunya Press, el conseller ha iniciado una gira por hospitales para explicar a los trabajadores "las bondades de la independencia". Comín habría asegurado a los sanitarios del Hospital Clínic que "no hay libertad sin derechos sociales, entre ellos, un derecho tan importante como el derecho a la salud".
jueves, 31 de agosto de 2017
viernes, 25 de agosto de 2017
Las amenazas de Comín
El conseller catalán de salut, Toni Comín, ha perdido nuevamente el
norte. Si hace unos meses hizo el ridículo al amenazar con expropiar el
Hospital General de Catalunya con promesas de compra que nunca llegaron a
concretarse, recientemente ha vuelto a la carga prometiendo una ley que bloquearía el acceso de las empresas privadas al sistema público de salud. Ya saben: el típico
populismo vacío de propuestas que recurre a la política-espectáculo para
mantener vivo al electorado fiel.
Pues bien, la nueva acometida de Comín ha quedado nuevamente
en nada. Según ha publicado Redacción
Médica, el conseller ha reconocido a sindicatos que en esta legislatura
será imposible que se apruebe la norma. Todo resulta aún más patético si
recordamos que el propio político calificaba la ley de "trascendente"
para el sistema sanitario.
¿De qué sirve, entonces, anunciar algo que no se va a poder
hacer? Como decíamos, hay que mantener despierto al electorado. La realidad es
que la ley, de aprobarse, hubiese supuesto un nuevo y duro golpe para el
sistema sanitario. Catalunya es, desde finales del siglo 19, un modelo a seguir
en todo el mundo gracias a la colaboración público-privada. Esperemos que Comín
no acabe con todo lo conseguido.
martes, 22 de agosto de 2017
Comín y los profesionales de la salud
Entre los haberes del Toni Comín no estará el trato
dispensado a los médicos, enfermeras y otros de los muchos profesionales que
componen el sistema catalán de salud. Al conseller catalán hace tiempo que se
le subió el cargo a la cabeza y no ha perdido oportunidad de denigrar a sus
subordinados. Enfermeras, conductores de ambulancia, atención primaria,
estudiantes... todos han sufrido al político.
En los últimos tiempos la cosa ha ido a más y a Comín le ha
dado por deshacerse de altos cargos. Ha caído el director del Área Operativa del
Sistema de Emergencias, Fernando
García, después de que el conseller le apuntara con su dedo. No han habido
explicaciones ni se esperan, y lo único que se sabe es que Judit Sánchez
(responsable del SEM en Lleida) podría ocupar su lugar.
Todo esto ha ocurrido pocos meses después de la destitución
del antecesor de García en el cargo, Francesc Bonet, cuando la Fiscalía abrió
una investigación por el concurso de ambulancias. Así están las cosas entre
Comín y sus hombres de confianza. ¿Quién será el próximo?
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