martes, 31 de enero de 2017

Que 20 años no es nada...

El conseller de Salut, Toni Comín, empieza a crear escuela entre los directivos de su departamento. Si hace unos días Comín cargaba contra las enfermeras asegurando que eran la causa del hacinamiento de los pacientes en los pasillos y eludía toda culpa en los colapsos de urgencias al asegurar que la situación está "igual que hace dos, tres, cuatro años"... ahora el director general del Parc Taulí ha decidido seguir la estela elevando el listón.

Joan Martí ha admitido que las urgencias llevan colapsadas 20 años. Según el responsable hospitalario, hace dos décadas la saturación se percibía como "una prueba inequívoca de la confianza de la población en los hospitales públicos". Junto a estas declaraciones disparatadas, Martí apostilla asegurando que "nadie niega, por obvio, que el Taulí y el resto de hospitales públicos tenemos problemas en los servicios de urgencias en épocas de pico de gripe".

Joan Martí, director general del Hospital Parc Taulí.
 
Martí ha realizado estas declaraciones cargando contra el medio de comunicación Crónica Global tras desvelar que el Taulí reforzó artificialmente el servicio de urgencias por la visita del Síndic de Greuges. Por su parte, el personal sanitario lamenta que "vuelvan los boxes doblados y los pacientes en los pasillos". Efectivamente y como ha reconocido Martí, el colapso dura ya 20 años sin que ningún responsable ofrezca soluciones.

Es preocupante que un responsable hospitalario, gestor directo del buen funcionamiento del mismo, se apunte al estilo del conseller Comín. Insistimos: el sistema sanitario catalán es de los mejores y un referente mundial. Pedimos a sus responsables que dejen de gobernar a base de ideología, a base de titulares y sin reconocer su responsabilidad en los problemas del día a día. 

viernes, 27 de enero de 2017

Comín al habla: analizamos sus declaraciones

El conseller de la Generalitat más impopular de los últimos tiempos, Toni Comín, concedió el pasado domingo una entrevista en TV3. Las desafortunadas declaraciones sobre el trabajo de las enfermeras que dió en otra entrevista para El Periódico de Catalunya, de la que dimos cuenta en otro artículo, eclipsaron la entrevista de TV3. Sin embargo, el conseller no defraudó y dejó varias frases para el recuerdo:


“Tenemos las urgencias colapsadas igual que hace dos años, tres años, cuatro años… Y esto no es ninguna justificación”

No se puede decir una cosa, y luego la contraria. Por un lado, culpabiliza a sus predecesores del caótico estado en el que se encuentran los servicios de urgencias de los hospitales catalanes, y por otro intenta ocultar su responsabilidad.

 “Yo tengo que decir la verdad y la verdad es que las soluciones no serán inmediatas”

El conseller de Salut, Toni Comín, durante la entrevista concedida a TV3.
Estas declaraciones inciden en el estado de los servicios de urgencias. El conseller obvia que en los presupuestos para este año se rebajó la partida para mejorar la situación en más del 50%. 

“El sistema público inglés está en situación de crisis humanitaria. Vayan al Reino Unido y verán que aquí no queremos cambiar nuestro sistema”

El conseller está intentando librar una cruzada personal, con apoyo de la CUP, para eliminar el sistema mixto de salud que tantos éxitos ha dado a la sanidad catalana, referente mundial. ¿Por qué dice entonces que no queremos cambiar nuestro sistema?

“Las condiciones salariales y de plantilla poco a poco irán mejorando”

Celebramos las declaraciones del conseller, y sería una excelente noticia para los profesionales catalanes de la salud. Estaremos vigilantes.

“Cuando llegué al departamento de Salud, uno de los objetivos que me gustaría satisfacer es restablecer el consenso en políticas de salud”

A tenor de los acontecimientos, el conseller está fracasando al menos en uno de sus objetivos. No sólo se ha peleado con medio Govern, también ha generado grandes tensiones con el colectivo de las ambulancias, enfermeras, personal sanitario de hospitales amenazados de expropiación, etc. La creación del Cercle de Salut es otra muestra de la falta de consenso y preocupación que genera el conseller en el sector.
 
PD: Podéis acceder a la entrevista completa haciendo clic aquí

martes, 24 de enero de 2017

La culpa es de las enfermeras

"Les pido que me juzguen por los enemigos que he hecho", dijo el 32º presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosvelt. Si aplicásemos esta máxima al actual conseller de Salut de Catalunya, Toni Comín, deberíamos incluir al gremio de enfermas. La última ocurrencia del político ha sido culpar a este colectivo de que los enfermos estén hacinados en los pasillos de los hospitales.

Estampa habitual en los hospitales catalanes, bajo la dirección del conseller Toni Comín.

Concretamente y en una entrevista concedida a El Periódico de Catalunya, Comín aseguró que "esa permanencia en el pasillo responde a la decisión de la enfermera, que quiere tener al paciente a la vista. Más de una vez, teniendo plaza en un box de urgencias, la enfermera decide dejar a un enfermo, sin familiar acompañante, en el pasillo". No es de extrañar que en la misma entevista asegurase que "los profesionales están cansados", sobre todo teniendo en cuenta las declaraciones que realiza atacando a los profesionales de la sanidad.

Como no podía ser de otra forma, las declaraciones de Comín han generado una nueva polémica en el sector y, principalmente, entre el colectivo afectado. Así las cosas, el Consell d'Infermeres ha escrito en Twitter que los pasillos no deberían ser jamás "un espacio asistencial" y han pedido más apoyo por parte del político y de la consellería que dirije. "Únicamente dando confianza a las enfermeras resolveréis esta situación", han reclamado.

Esta nueva polémica del conseller no merece más comentarios, puesto que sus declaraciones se descalifican por si mismas. Desear, una vez más, que el político empiece a responsabilizarse de su gestión, ponga fin a las listas de espera, abandone definitivamente las polémicas y deje de poner en riesgo el sistema catalán de salud. De lo contrario, la política siempre tiene sus puertas giratorias y estamos seguros de que al conseller nunca le faltará trabajo.

viernes, 20 de enero de 2017

El cortijo del conseller Comín

La sanidad catalana ha sufrido en los últimos años, y mucho. Los tijeretazos propinados por los gobiernos de Artur Mas bajo la batuta del conseller Boi Ruiz fueron, en muchas ocasiones, despiadados. La situación ha llegado a ser tan grave que a finales de 2015 los niveles de inversión bajaron a cotas de 2006... casi una década perdida.

Efectivamente, nos encontramos ante una nueva realidad en la que, a diferencia de otras épocas, no sobra ni un euro. La eficiencia ha llegado para quedarse y de ahí que se hayan aplicado nuevas políticas que ayudan a cuadrar cuentas y seguir prestando un servicio excelente --a pesar de todo, seguimos siendo un referente mundial--... todo ello sin perder el carácter público y universal del servicio.


El conseller de Salut, Toni Comín.

En este nuevo contexto, es preocupante la llegada de un político como el conseller de sanidad Antoni Comín. Lo último que necesita el sistema sanitario catalán es un gestor que actúe como un nuevo rico, dispuesto a expropiar hospitales, complaciendo los designios de las CUP, gobernando a golpe de ideología... sin prestar atención a los números.

Insistimos: lo importante es que los pacientes sean atendidos en un sistema de calidad y universal. En lugar de amenazar la integridad del sistema, Comín debería centrarse en los problemas operativos que atenazan a la sanidad pública como son las listas de espera. Es incomprensible que la consellería recortase la partida destinada a reducir las listas mientras amenaza con expropiar hospitales por  motivaciones puramente ideológicas y tácticas (la dependencia del Govern de la CUP). Aunque lo parezca, la sanidad no es el cortijo del conseller. Es de todos.



miércoles, 11 de enero de 2017

Surrealismo, huelgas y psicoanálisis para 2017

2017 ha empezado a mostrar sus cartas en lo que parece será un año extraño. Un clima enrarecido se está adueñando de la sanidad catalana. Toni Comín, que aterrizó en el sillón de conseller con tanta confianza en si mismo que a ratos parecía que iba a resolver el conflicto palestino-israelí, empieza a perder fuelle. Mientras Comín parece estar volviendo, poco a poco, a la realidad, las semillas que ha sembrado durante su gestión están empezando a brotar... con consecuencias difícilmente previsibles.

El conseller de Sanidad de Catalunya, Toni Comín.


Primer síntoma de que este será un año extraño: las CUP han pedido okupar plantas cerradas de hospitales para acabar con la saturación de urgencias. Debe haber sido un duro golpe para Comín. El conseller, que siempre ha hecho gala de ser el más progresista del Govern, debe haber vivido las declaraciones cupaires como una puñalada por la espalda. Seguramente no esperaba semejante traición de parte de sus hermanos ideológicos.

Segundo síntoma. Como consecuencia de las declaraciones cupaires, Comín se ha visto obligado a atacar al partido asambleario, algo inimaginable hasta hace unos días. Concretamente, ha venido a decir que no tienen "ni idea" de lo que hablan. Y razón no le falta, aunque imaginamos el trauma que toda la situación debe haber generado al conseller. "Puede que haya partidos que no tengan capacidad técnica para analizar la situación con rigor", se ha atrevido a decir.

Toni Comín, conseller.


Tercer y último síntoma. Comín, el conseller progresista, el conseller que iba a traer la paz a la sanidad catalana, se enfrentará a su primera huelga sanitaria. El comité de empresa del Hospital de Terrassa así lo ha anunciado para los días 23 y 27 de enero. El motivo es el plan de viabilidad presentado por la conselleria y que supondría un recorte en los derechos laborales de los trabajadores del centro.