lunes, 18 de septiembre de 2017

El 'delirium tremens' de Comín

Afecta a cualquier político que ocupe un sillón importante. Tarde o temprano, siempre llega. Es imposible predecir si será más o menos virulento... pero el caso es que nunca falla. Nos referimos al Síndrome de Levitación Política (SLP) que afecta a todo consejero, ministro o presidente en el ejercicio de su mandato. ¿Cuales son los síntomas? Aires de importancia, mirada despectiva, mentón alto, pérdida de contacto con la calle, ausencia de sensatez y enormes dosis de populismo.


Uno de los casos más flagrantes de SLP lo protagonizó el expresidente del Gobierno, José María Aznar, durnate una visita oficial a los Estados Unidos. El caso fue tan grave que incluso llegó a afectarle al habla, como pueden observar en el vídeo que acompaña estas líneas. Y es que la presencia de Aznar en territorio estadounidense produjo tal efecto en el sistema nervioso central del mandatario que a partir de ese momento ya no volvió a ser el mismo. De hecho, Aznar parece no haberse recuperado a día de hoy, varios lustros después, de su visita a tierras americanas.

Muchos otros políticos han levitado antes y después de Aznar. Por ejemplo, en una frase célebre, Fraga llegó a asegurar que "la calle es mía". Zapatero llegó a creer, cuando estalló la crisis financiera de 2007, que aprender economía era cosa "de dos tardes". Y en el plano internacional muchos otros han dado ejemplo del mismo síndrome: desde Sarkozy hasta Putin pasando por Chávez, todos los políticos con responsabilidad han llegado a creerse por encima del bien y del mal en algún momento.



El último caso registrado de SLP lo ha protagonizado nuestro conseller de Salut, Toni Comín. Contextualicemos: en un acto a favor del sí de cara al referendum del 1-0, Comín censuró histéricamente a Pedro Sánchez, líder del PSOE, por mencionar al expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall durante un acto en Gavà. Contextualicemos un poco más: Comín estuvo en el PSC en la época de Maragall. ¿Seguimos contextualizando? Comín abandonó a Maragall para acabar en la órbita de José Montilla... y cuando el PSC empezó a perder fuelle electoral, Comín se acercó a ERC hasta llegar a conseller de la mano de Oriol Junqueras. Y a pesar de su historial arribista, Comín se permite dar lecciones de moralina... Lamentable.

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