La publicación de este artículo sobre la falta de formación y herramientas que tienen los sanitarios catalanes para afrontar situaciones de violencia de género es un toque de atención al conseller de sanitat, Toni Comín. ¿Está centrado el político en atender los problemas reales de su departamento? ¿O está más centrado en generar titulares para alimentar sus aspiraciones de ser alcalde de Barcelona?
Es necesario destacar que el papel de la sanidad en la gestión de las denuncias por violencia machista no es secundario. De hecho, desde 2008 se han contabilizado 114.577 denuncias en Catalunya de entre las cuales se calcula que en un 50% de los casos los servicios sanitarios tuvieron un papel determinante.
Aún así, los profesionales sanitarios se encuentran con una falta de formación específica... lo que acaba provocando fallos en la prevención, detección y derivación de casos de maltrato. "No tenemos herramientas para afrontar una situación si tenemos a una paciente que ha padecido violencia machista", explica una estudiante de Medicina de quinto curso.
Queremos recordar que la Ley catalana contra la violencia de 2008 establece que el Govern debe garantizar que el profesional sanitario tenga "la formación específica adecuada". La misma ley indica que quién debe encargarse de dicha formación es el Institut d'Estudis de la Salut... desaparecido en 2013.
Las funciones del desaparecido Instituto las asumió un departamento de la conselleria de Salut, cuyo responsable directo es Pep Roma. Según reconoce, se realizó "mucha formación a profesionales en violencia machista" entre 2008 y 2011, pero "con la crisis se eliminaron programas para recortar gasto" por lo que en estos momentos no se está realizando ninguna formación.
¿A qué espera el conseller Comín?
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