La imagen
pública del exconseller de salud vive estos últimos días sus horas más bajas
desde que decidió huir a Bruselas hace cinco meses. El politólogo, que sin tener ningún conocimiento
de medicina llegó a ser el primer titular en el Departament de Salud, se
encuentra solo en la capital belga. Carles Puigdemont permanece en Berlín hasta
que la Justicia alemana mientras revise su caso. El aislamiento de Comín no es
solo físico, desde Esquerra Republicana varias voces han expresado públicamente su voluntad de
buscar alternativas al consejero Comín e intentar que renuncie a su escaño.“Estudiamos
todas las alternativas para el consejero Comín. Esto implicaque se ha abierto la puerta a una renuncia del escaño, si
su voto fuese imprescindible”,
ha asegurado Marta Vilalta.
Comín es el
único de los exconsellers que formaban parte del gobierno de Carles Puigdemont
que sigue manteniendo su escaño (y por ende su sueldo con vinculación directa
con el parlamento catalán). El ex conseller de Salud, o el último mohicano como
se le empieza a nombrar en algunos sectores, se aferra a su escaño a la
desesperada a pesar de las críticas.
Mientras Comín
sigue realizando reuniones con “su
equipo de trabajo” cada martes desde Bélgica, la sanidad catalana se
encuentra más polarizada por la agenda política catalana. La pregunta que nos
hacemos muchos pacientes indignados es, ¿hasta cuando seguirá el ex conseller
interponiendo sus intereses privados a la salud pública de todos los catalanes?

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