lunes, 5 de marzo de 2018

Comín o la sanidad como arma política

Entre todas las noticias sobre la posible formación de un nuevo Govern en Catalunya, parece que solo hay consenso en un punto: Toni Comín no repetirá como conseller de Salut. Mucha gente lo agradecería, principalmente los sanitarios catalanes. Su sucesor, si se confirman las últimas informaciones, sería David Elvira, el que ha sido número 2 de Comín al frente del departamento.

Toni Comín y David Elvira.
A priori creemos que el relevo es positivo: Elvira tiene un conocimiento mucho más profundo del funcionamiento del sistema sanitario catalán y en principio está menos politizado ideológicamente que Comín... En cualquier caso habría que ver, si se confirmara su nombramiento, cuales serían las líneas maestras de su gestión.


Irónicamente, quien más está contribuyendo a la posible marcha de Comín es la CUP. El partido antisistema no está facilitando el acuerdo con su abstención, y para que los números entre Junts x Catalunya y ERC cuadren, tanto Puigdemont como Comín deberían abandonar sus escaños. Efectivamente la situación resulta irónica ya que el exconseller de Salut intentó granjearse, sobre todo en los primeros meses de su gestión, una imagen de izquierdas para agradar a sectores de Podemos y de la propia CUP. Vemos como, meses después, esa estrategia ha fracasado estrepitosamente.

Mientras tanto, fiel a su estilo, Comín sigue utilizando el sistema sanitario catalán como arma política. Y es que incluso sabiendo que ya nada le vincula ni le vinculará al departamento de Salut, Comín aprovecha cada grieta para desestabilizar. Así las cosas, el exconseller participó recientemente por videoconferencia en un acto en el hospital Clínico de Barcelona para denunciar la existencia de "presos políticos" y arengando a trabajadores a "recuperar las instalaciones" ocupadas por el 155... Y, por su puesto, sigue presentándose a sí mismo como conseller.

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