viernes, 3 de noviembre de 2017

Comín se despide: quedan los profesionales de la salud

El paso de Toni Comín por la conselleria de Salut de Catalunya ha sido un esperpento. O un drama, si atendemos a la evolución de los tiempos de espera para cirugías, los colapsos en los servicios de urgencias de cualquier hospital o los insultos a colectivos como el de enfermeras. Comín llegó como el primer conseller de Salut en democracia sin tener conocimientos de medicina... y se marcha dando un portazo y sin mirar atrás.

Mientras la Audiencia Nacional ha citado a Comín a declarar  en Madrid sin que este haya realizado el menor gesto que invite a pensar que vaya a abandonar Bruselas, la sanidad catalana sigue arrastrando una infinidad de problemas. El más acuciante, el brote de legionela que ya ha causado 3 muertes en los últimos días con Comín fugado en la capital de Europa. Un final triste para un conseller que nunca entendió las necesidades de la sanidad catalana.


Junqueras y Comín, en el Parlament.

¿Qué proyecto defendía Comín para la sanidad catalana? Nadie lo sabe, aunque para los anales quedará su obsesión hacia el modelo mixto de gestión que tan buenos resultados ha dado en Catalunya y sus disputas con alcaldes y dirigentes políticos de todo tipo. Y es que Comín ha sido un conseller de perfil político, teledirigido por Junqueras y con ninguna experiencia de gestión. Así han ido las cosas. Lo único con lo que no ha podido arrasar Comín es con los trabajadores sanitarios: vengan de donde vengan son los auténticos guardianes de la salud de los catalanes.

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