martes, 18 de julio de 2017

Balance Comín: todo empeora

El conseller de Salut de Catalunya, Toni Comín, ha presentado el informe global de resultados correspondiente al desempeño de la sanidad catalana en el año 2016. Ni el más experto de los maquilladores hubiese sido capaz de embellecer la gestión de Comín: todo ha empeorado y los pacientes lo notan. Aún así, la falta de autocrítica del conseller, que sigue mirando hacia otro lado como si los problemas de los hospitales no fuesen con él, viene a anunciar que los problemas de la sanidad catalana están lejos de encontrar soluciones.

Primer dato: Catalunya concentra el 25% de todas las listas de espera del conjunto del Estado. Si tenemos en cuenta que la población catalana representa el 16% del total, las cifras directamente no cuadran... a no ser que los catalanes se pongan más enfermos de lo normal. Sea como fuere, con una media de 173 días de espera, los catalanes deben esperar más del doble que un andaluz para una intervención que quirúrgica, y el triple en comparación a un madrileño.



Y como no podía ser de otra forma, la satisfacción de los usuarios de la sanidad pública catalana ha empeorado notablemente. Tanto es así que la valoración por la atención recibida en los servicios de urgencias ha bajado en 6 de las 8 categorías analizadas. Hablamos del índice de fidelidad, ayudas para controlar o mejorar el dolor, organización del servicio, etc...

En definitiva, ¿qué balance podemos hacer de la gestión de Comín? Más listas de espera y menos calidad asistencial. Más política de titulares, polémicas y declaraciones incendiarias (¿recuerdan a Comín culpando a las enfermeras de los hacinamientos en los pasillos?) y menos confianza en el sistema sanitario.

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