Es una afirmación que, vista la trayectoria del político, no sorprende. Recordamos que empezó su carrera en el seno del PSC apoyando a Maragall, lealtad que cambió de un día para otro hacia Montilla para acabar en la órbita de ERC... y ocupar el sillón de conseller. En su nuevo cargo se ha dedicado a sembrar polémicas anunciando expropiaciones a Hospitales, rivalizando con compañeros de su grupo en el Parlament o gestionando de forma pésima el brote de enterovirus del pasado verano.
Recordamos que en los presupuestos presentados recientemente por el propio Gobierno de la Generalitat, se redujo la partida destinada a las listas de espera en 51 millones, cuando se anunció que sería un total de 96 millones. Si a este sinsentido añadimos las siguientes declaraciones, el desaguisado es completo:
Conseller, deje de utilizar el departamento de Sanidad de Catalunya para sus propios fines políticos. Tenemos la suerte de contar con alguno de los mejores centros y profesionales del mundo. Dedíquese a cuidarlos, sean de del ámbito público o privado, porque como usted sabe la sanidad universal no depende de la titularidad del servicio.
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